Maria Dueñas

Tánger y Tetuán, un viaje entre costuras 24 febrero

Marruecos encuentra en la novela de María Dueñas el patrón ideal para atraer turismo. Agencias de viajes ya organizan rutas por los escenarios de la serie.

Marruecos ha encontrado en la novela de María Dueñas El tiempo entre costuras y en su posterior adaptación a la televisión el patrón con las medidas exactas para una ruta turística de la talla de sus planes para enganchar al mercado español al norte de África como un destino turístico próximo, exótico e interesante por descubrir.

Una ruta por los recuerdos del Marruecos del protectorado español que ya comienzan a ofertar las agencias de viajes con las navieras del Estrecho. No es la primera vez que un fenómeno televisivo de ficción atrae a turistas como un recurso más de los destinos. En esta ocasión, los más de cinco millones de espectadores que siguieron las aventuras de la modista Sira Quiroga en Tánger y en Tetuán y los millones de lectores de la novela suponen un verdadero pastel que Marruecos quiere comerse.

"España trae unos 730.000 turistas, según los últimos datos de los que disponemos. Es nuestro segundo mercado emisor, el primero es Francia con más de 2 millones y nuestro objetivo es llegar al millón de visitantes españoles en 2015", explicó el director de la Oficina Nacional Marroquí de Turismo en España, Mohammed Sofi, quien acompañó hace unos días a un grupo de periodistas españoles a conocer los escenarios donde se rodó la serie.

"Esta película ha conseguido que nosotros veamos cómo fue la época del Protectorado, porque la gente de mi generación no la conocimos", cuenta la guía Hamida Sembak desde el hotel El Minzah a la Plaza 9 de abril de 1947. Una plaza que supone el tránsito entre dos mundos con 12 siglos de diferencia con solo cruzar la puerta de la Medina y la muestra de que Marruecos es un país de colores, sabores y olores. "Y la mezcla se siente en el aire", añade Hamida.

La puerta es la entrada a un laberinto de callejuelas estrechas donde conviven desgastadas construcciones europeas de principios del siglo XX con decenas de pequeños bazares donde todo se vende, desde verduras que ofrecen las agricultoras hasta detergentes o mandos a distancia universales. La herencia también de la época que se refleja en El tiempo entre costuras está en los barrios para cada nacionalidad. La ruta lleva al puerto y al mítico hotel Continental donde en la ficción se alojó la protagonista con su amado Ramiro.

"A Tánger venían muchas personas que querían cambiar de vida, y el mejor ejemplo de ello es la serie", indica la guía. Los escenarios de la ficción son muy reconocibles, como la comisaría -que es la puerta del museo de la kasba- o la terraza del hotel con vistas al puerto. Sin embargo, la magia del cine se toma sus licencias, y la fachada del lugar es la del palacio del sultán Moulay Hafid. En esa época fue el colegio italiano y hoy, un precioso espacio para eventos culturales, propiedad de Italia.

El cónsul honorario en Tánger, Gianfranco Ginelli, recuerda que recibió la petición de alquilar el edificio al equipo de rodaje justo cuando su mujer estaba leyendo el libro de María Dueñas. "¡Y al final hicieron 11 capítulos!", exclama. Y es que el sitio dio para mucho en la serie. Allí se ubicó la vivienda de Rosalinda Fox -el único personaje real de la serie y conocido en el Campo de Gibraltar-, el hospital donde se recuperó la costurera, los salones de fiestas... que vacíos ya impresionan. "Una española vino la semana pasada a hacerse fotos aquí. Carmen Lomana, ¿la conocen?", revela el cónsul. La Legación Americana, también escondido entre las callejuelas de la Medina, se usó para interiores.

En Tetuán, "la ciudad blanca", todas las esquinas recuerdan a Andalucía y la Medina, patrimonio de la Humanidad, invita a perderse. Son fácilmente reconocibles de la ficción televisiva la antigua plaza Primo de Rivera -hoy Moulay el Mehdi-, las fachadas de varias viviendas, el Instituto Cervantes -el edificio donde la matutera Candelaria ubicó el taller de la modista- o el Centro de Arte Contemporáneo de Tetuán en la antigua estación de ferrocarril. El rodaje fue hace años y, al preguntar por la calle, los vecinos apenas lo recuerdan. Sí los efectos que está teniendo y su potencial para desarrollar el turismo.

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Noticia publicada en: DiariodeSevilla.es
Todo un arte 24 febrero

Me preguntan a menudo por las traducciones de mis novelas. ¿Las has supervisado? ¿Te consultan los traductores? ¿Qué tal resultan en general? Las respectivas respuestas a estas tres preguntas son casi nunca, casi nunca y casi nunca lo sé.

Mi primer libro ha sido traducido a veintiséis lenguas; el segundo está en proceso para otras tantas. En ambos casos, tan sólo los traductores al inglés se han puesto en contacto conmigo para pedirme ayuda o consejo. En 'El tiempo entre costuras', por ejemplo, Daniel Hahn me rogó que le aclarara algunas expresiones de Candelaria la matutera, como cuando dice "ándese con ojo, plumilla, que esta criatura lleva ya muchas fatiguitas en la chepa". En 'Misión Olvido', Elie Kerrigan quiso saber a qué me refería cuando escribí que a Daniel Carter, el joven hispanista norteamericano que nos visita en los cincuenta, le aguardaban pendientes "jaramas entre visillos, colmenas y vientos solanos", una secuencia que incluye fragmentos de títulos de Sánchez Ferlosio, Martín Gaite, Cela y Aldecoa.

Del resto de los traductores -algunos, a lenguas tan ajenas como el coreano, el croata o el finés-, nunca he sabido, aunque les habría atendido encantada. Hago no obstante un acto de fe y confío en su pericia. Y después, a veces me llevo gratas sorpresas, y a veces, no.

El año pasado, por ejemplo, en la sede del Instituto Cervantes en Londres, se me acercó una señora judía, diminuta y ancianísima y, con un delicioso acento porteño, me contó que su hermana, residente en Tel Aviv, me mandaba un recado: que estuviera tranquila porque la traducción al hebreo era espléndida. En el balance de las experiencias ingratas, en cambio, se encuentra el desaguisado que pretendieron hacer en la edición holandesa, mutilando sin autorización pedazos enteros de mi trabajo.

Les cuento todo esto porque acabo de regresar de charlar sobre mis libros en Taiwán (...)

Noticia publicada en: LaVanguardia.com
La novelista española María Dueñas destaca en la Feria del Libro de Taipei 10 febrero

La novelista española María Dueñas ha atraído la atención de miles de taiwaneses con su participación en la Feria Internacional del Libro de Taipei, que se celebra del 5 al 10 de febrero en la capital taiwanesa.

En la feria, España comparte una caseta con otros países de habla hispana, "donde destacan los libros de cultura, aprendizaje del español, infantiles y novelas recientemente traducidas al chino", señaló el director de la Oficina Comercial de España, Borja Rengigo.

Cada vez más agentes y editoriales españolas participan en la feria, atraídos por las ventas de derechos de autor y las traducciones de las obras en esta región asiática, agrega Rengifo.

María Dueñas ha sido invitada a la feria por la editorial que ha traducido y distribuido sus novelas en Taiwán y, aparte de su presencia en la caseta hispana y de ofrecer una conferencia, ha mantenido un encuentro con los miembros de la Casa de España en Taiwán.

La autora de "El tiempo entre costuras", novela histórica con trama de intrigas, ha gozado de un importante éxito de público y ventas durante esta feria.

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Este año la temática principal de la feria son los libros de países asiáticos, en especial de Japón, Corea del Sur, Singapur y Tailandia.

Noticia publicada en: LaInformación.com