Maria Dueñas

María Dueñas: «Las universidades norteamericanas fueron muy generosas con nuestros hispanistas exiliados» 10 septiembre

Tras el éxito de El tiempo entre costuras, María Dueñas vuelve con Misión olvido, novela en la que rememora la peregrinación de académicos españoles en Estados Unidos tras la Guerra Civil.

Septiembre arranca con nubes negras en el horizonte. En todos los sectores de la economía, incluido el de la edición y comercialización de libros. Pero a pesar de las dificultades y los descensos en las ventas, el nuevo curso siempre despierta esperanzas renovadas. Los lanzamientos previstos por los diversos sellos buscan equilibrar, en alguna medida, los desajustados balances. En este contexto, la llegada de la segunda novela de María Dueñas (Puertollano, Ciudad Real, 1964) a las librerías es un balón de oxígeno para todos. No hay que olvidar que esta escritora ha conseguido el milagro de vender en los últimos tres años más de un millón ejemplares de El tiempo entre costuras, su ópera prima, que salió con la discreción de una completa desconocida en el mundillo literario pero que el boca a oído aupó al primer peldaño de los libros más vendidos durante meses, aparte de ser bendecido ampliamente por la crítica.

Septiembre también es un mes clave en la trama de Misión olvido (Temas de Hoy), que así se titula. La profesora Blanca Perea vuelve a su despacho en la universidad tras las vacaciones. Es hora de retomar las rutinas de cada día. En el correo electrónico se agolpan cientos de mails. ¡Uf!, qué agobio. Un agobio agravado por las convulsiones que ha sufrido en su matrimonio a lo largo del verano: su marido se ha marchado de casa para empezar una nueva relación con una de sus secretarias, bastante más joven que él. Si la vuelta al trabajo es de por sí dura, en esas condiciones es directamente una tortura. Así que rápidamente urde un plan de fuga. In extremis, logra una beca para instalarse unos meses como profesora visitante en una pequeña universidad californiana. Allí cree que le será más sencillo sacudirse del pensamiento sus desarreglos sentimentales.

La historia arranca pues con una mujer bajo los efectos de un golpe que ha hecho desaparecer el suelo sobre el que asentaba sus pies. De repente, se ha quedado suspendida en el vacío. El culpable, también, es un hombre. El paralelismo con El tiempo entre costuras es evidente. Pero María Dueñas advierte que la diferencia es la actitud con la que ambas protagonistas afrontan el trauma: "Sira Quiroga [la joven costurera que cautivó a miles de lectores] era una mujer mucho más joven e inocente, sin determinación por sí misma y a la que la mueven las circunstancias y las personas que están a su alrededor. Blanca ronda los 45 años, es una profesional que decide sus movimientos, aunque luego también se lleve sorpresas que la conducen a destinos inesperados", explica María Dueñas a elcultural.es un día antes de que Misión olvido inunde las librerías de todo el país y ella misma se vea envuelta en una vorágine promocional que la llevará a más de 30 ciudades españolas.

La otra gran diferencia es estructural. Si en El tiempo entre costuras la narración de las andanzas de Sira Quiroga transcurría de forma lineal, en Misión olvido los saltos en el tiempo (y en el espacio: va y viene de EE.UU a España y viceversa) son una constante. La paradoja de Blanca Perea es que por un lado busca el olvido pero, por otro, tiene la obligación de recordar. Es la única manera de reconstruir la vida de Andrés Fontana, antiguo director del departamento de Lenguas Románicas de la universidad que le acoge, muerto en el año 69 y cuyo copioso legado (correspondencia, artículos, escritos de todo tipo...), encerrado en un pequeño almacén desde entonces, debe poner en orden. Una tarea impropia de su rango que al principio realiza como una autómata pero que luego, a medida que va conectando emocionalmente con el viejo hispanista, termina absorbiéndola en cuerpo y alma.

Blanca, a través de Fontana, empieza a tener contacto con dos capítulos históricos que le revelan la profundidad de la huella hispánica en aquellas tierras lejanas. Primero, la peripecia de los profesores y académicos españoles exiliados al término de la Guerra Civil. "Acabaron diseminados por toda América pero las universidades estadounidenses fueron especialmente generosos con ellos", señala María Dueñas, gran conocedora de sus desventuras de estos ilustres trasterrados (Américo Castro, Ramón J. Sénder, Pedro Salinas...) gracias a sus múltiples estancias como investigadora en algunas facultades de Estados Unidos (recordemos que antes de ser una escritora de éxito se ganaba la vida como profesora de inglés en la Universidad de Murcia). Y segundo, la épica colonización que monjes franciscanos españoles llevaron a cabo en la Alta California, territorio que sembraron de misiones, unidas por lo que hoy se conoce como El Camino Real. "De hecho, fue en un viaje familiar a una de esas misiones cuando prendió la chispa de la novela en mi cabeza. Eso fue antes de escribir El tiempo entre costuras. Tenía ya apuntes e ideas, pero entonces se me cruzó la costurera...".

Y la historia que vino después ya la conocemos: un tsunami editorial que le ha llevado a vender en torno a un millón doscientos mil ejemplares en España. Que todavía continúa vendiendo a mansalva: "Me dice mi editora que la versión de bolsillo ha ido como un tiro este verano". Además, ha sido traducida a casi 30 lenguas extranjeras. En China, por ejemplo, en su primer mes en librerías vendió 100.000 ejemplares, según cuenta la propia autora. Esa proyección internacional es para ella especialmente estimulante sobre todo en el ámbito anglosajón, al que, por su formación de filóloga en la lengua de Shakespeare, se siente muy vinculada. Por eso cuando vio El tiempo entre costuras en la lista de libros más vendidos de The New York Times (tapa blanda) sintió una tremenda ilusión. Era una pica en un territorio muy poco permeable a literatura española.

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Noticia publicada en: ElCultural.es
María Dueñas: «Conecto con la gente porque cuento historias que rozan la piel» 10 septiembre

La autora de 'El tiempo entre costuras' vuelve con 'Misión olvido', que ya encabeza las listas de ventas.

María Dueñas, la profesora que hace dos años aterrizó en el panorama literario con El tiempo entre costuras, que recibió la bendición de lectores y escritores, vuelve con Misión olvido, otra novela que huele a éxito. "Conecto con la gente porque cuento historias que rozan la piel", dice. Y es que desde que Misión olvido, salió a la calle el 29 de agosto, publicada por Temas de Hoy, se colocó en los primeros puestos de ventas.

Una conexión con los lectores, la de esta doctora en Filología inglesa y profesora en excedencia de la Universidad de Murcia que nació en Puerto Llano (Ciudad Real) en 1964, que la convierte en el sueño de todo editor para remontar la crisis.

"Creo que a los lectores les gustan las historias que además de que contar algo, les toque la piel, les llegue al corazón, que tengan pulsiones humanas y no acción por acción, porque los sentimientos son universales, independientemente de que le pase a una modistilla de los años 30 o una profesora contemporánea, como es el caso de Misión olvido", explica a Efe esta mujer a la que la sonríe el éxito, coqueta y celosa de su imagen al máximo.

"Sácame bien en la fotos, que siempre salgo mal", le dice Dueñas al fotógrafo durante la entrevista, y se excusa: "es que estoy dotada para la palabra, pero nada dotada para la imagen", dice con humor y con mucha cordialidad esta filóloga que maneja muy bien el lenguaje. "Soy lingüista. He manipulado mucho la lengua, la conozco bien por fuera y por dentro. Conozco su estructura y se cómo manejarla, por eso me atreví a escribir; por eso, y porque siempre he tenido mucha imaginación", argumenta.

Mario Vargas Llosa elogió El tiempo entre costuras, que será llevada a televisión, en Antena 3, en forma de serie el próximo otoño, y Fernando Savater dijo de ella que se trataba de "una novela de las de antes, de las de siempre, de las de casi nunca..." Y eso es lo que vuelve a pasar en Misión olvido, que ha salido a la calle con 350.000 ejemplares, y es una novela, con muchas novelas dentro, y una protagonista con algún paralelismo con la autora, "solo en la edad, los hijos y la profesión", se apresura a aclarar.

Blanca Perea es una profesora a la que se le derrumba el mundo cuando se entera de que su marido, el hombre con el que creció y padre de sus hijos, se va de casa porque se ha enamorado de una mujer veinte años más joven. A partir de ahí ella decide irse a la universidad de santa Cecilia, en California, con una beca para reconstruir la vida y obra del hispanista Andrés Fontana. Un aparente y simple historia común que le dará a la autora base para desempolvar toda una época, desde la historia de las míticas misiones californianas hechas por los franciscanos a lomos de las viejas mulas, hasta las peripecias de los hispanistas y escritores exiliados en Estados Unidos.

Un viaje que la autora también lo hace de vuelta, a través de la vida de Daniel Carter, otro profesor americano que llega a la España de los años cincuenta, en gris y en blanco y negro, con las bases americanas en pleno fulgor, en Torrejón, Zaragoza, Rota y Morón. Tiempos de cigarrillos Lucky Strike, chicles, vaqueros, o la creencia de que al otro lado del mar eran todos guapos y millonarios. Un salto en el tiempo narrativo que María Dueñas teje sin problemas y que llega hasta nuestros días.

"Me interesaba contar y reivindicar a los exiliados en las universidades norteamericanas, porque los profesores y académicos siempre han sido muy generosos con los españoles, y también he querido reivindicar figuras, como la de Ramón J. Sender, quien no ha tenido el reconocimiento debido todavía. Ellos mantuvieron viva la lengua y literatura española", recalca.

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Noticia publicada en: La Vanguardia
María Dueñas: «Nunca me había planteado escribir» 10 septiembre

Tras el éxito cosechado con «El tiempo entre costuras», la escritora manchega regresa al panorama literario con su esperada segunda novela, «Misión olvido»

María Dueñas (Puertollano, 1964) se topó con el éxito casi sin pretenderlo cuando escribió «El tiempo entre costuras». Tres años y más de un millón de lectores después, el libro sigue acumulando ediciones y, en breve, podrá verse en la pequeña pantalla en forma de serie. Con el reto que todo eso supone, la escritora manchega regresa a las librerías con su nueva, «Misión olvido» (Temas de Hoy), una historia de amores cruzados y segundas oportunidades que transcurre entre España y Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX.

Sin miedo a repetir éxito y tan cuidadosa como siempre con sus lectores, María Dueñas reflexiona en ABC sobre los retos que afronta con su segundo libro, la difícil situación que atraviesa España, los egos del mundillo literario y sus próximos proyectos.

- Después del éxito que logró con su debut, ¿siente vértigo al publicar esta segunda novela?

- No, no vale la pena. He usado todas mis herramientas para escribir esta novela, he hecho el trabajo que mejor he podido, le he dedicado todo mi tiempo, mi ilusión y mi entusiasmo y he llegado hasta aquí. Más allá de esto, la clave está en los lectores, no cabe más que esperar y que ellos decidan hasta dónde quieren que el libro llegue.

- En un momento tan delicado para la industria editorial, que acumula ya cinco años de caída en las ventas de libros, ¿pesa la responsabilidad de dar respuesta a millones de lectores?

- No pesa, estoy muy agradecida. Más que una carga es una gran satisfacción y una enorme gratitud. En España hay lectores con muchas ganas de leer buenas historias, pero el problema es que se publica mucho.

- Como profesora y escritora, ¿cree que el problema de la lectura en España es coyuntural, cosa de la crisis, o estructural?

- No es culpa de la crisis. Tenemos muy mala tradición lectora, no somos un país lector. En España no se fomenta la lectura en la televisión. Es un problema de educación que ni mucho menos está solucionado.

- ¿Y cómo es su relación con sus lectores?

- Muy cordial, enriquecedora y cercana. Ahora que empiezo la promoción, que van a ser muchos meses intensos y laboriosos, conlleva la satisfacción de tener un trato cercano con los lectores. A los lectores les encanta conocerte y que les hagas cómplices de lo que hay en las bambalinas de lo que escribes.

- Pero el hecho de tener lectores como Mario Vargas Llosa, que elogió sobremanera «El tiempo entre costuras», pone muy alto el listón.

- Sí, yo sé que está alto, pero de momento lo único que puedo hacer es esperar. Confío en que «Misión olvido» vuelva a ser una historia que seduzca a los lectores porque, aunque es muy distinta, tiene puntos en común con «El tiempo entre costuras». Hay una gran carga de humanidad dentro del libro, muchas pasiones, emociones, cuestiones universales que todos respiramos al final por los mismos poros. No me canso de repetirlo: esta novela es un trozo de vida.

- ¿Era una historia que tenía pendiente?

- Tenía la idea, porque en una visita a California me topé casi por casualidad con la última misión franciscana al norte de California, en Sonoma, y me pregunté porqué nunca nadie la había contado y pensé que algún día acabaría escribiéndola yo. Eso se quedó en un proyecto, «El tiempo entre costuras» se me cruzó como un ciclón y luego ya me metí a fondo. Han sido tres años muy intensos, pero da tiempo a todo.

- ¿Se le ha indigestado el éxito en algún momento?

- No. A veces tienes que ser un poco cuidadosa para que el éxito no te haga desprender los pies del suelo y poner límites. Tenía claro que no podía convertirme en un fenómeno a toda costa. Con cuidado y siendo prudente, el éxito se sobrelleva bastante bien.

- La protagonista de la novela, Blanca, tiene algunos puntos en común con usted: es profesora, de su misma edad, madre de dos hijos... ¿no temió traspasar, en algún momento, las fronteras de la ficción?

- No, eso lo controlo perfectamente porque soy muy metódica escribiendo. Es verdad que Blanca y yo tenemos el mismo perfil, la misma estructura familiar, el mismo mundo, pero no le he trasvasado más. Toda esa cercanía me ha permitido sentirme muy cómplice con ella y eso ha sido positivo a la hora de construir un personaje muy creíble, muy cercano, con el que el lector desarrolla una gran empatía.

- No le voy a preguntar cuándo decidió ser escritora...

- Yo he sido siempre una escritora muy tardía. He escrito siempre, pero otro tipo de cosas. Soy filóloga, vengo de la universidad, y siempre he trabajado mucho con la lengua desde dentro. Me resulta muy sencillo escribir, lo hago con mucha rapidez y fluidez.

- ¿Tiene manuscritos guardados al fondo del cajón?

- No tengo ni uno. Durante 20 años me dediqué exclusivamente a mi labor profesional y en un momento de mi vida pensé que era el momento de hacer algo distinto, me apetecía escribir y no sabía hasta dónde iba a llegar... pero nunca jamás me había planteado como objetivo escribir.

- ¿Volverá a la universidad?

- No lo sé. Lo que sé es que no puedo compatibilizar ambas cosas, porque al final una de ellas se termina resintiendo. Aún tengo dos años de excedencia por delante y no sé lo que voy a hacer.

- No vamos a adelantar nada a los lectores, pero Ramón J. Sender tienen un papel importante en la novela. ¿Quiénes eran los escritores de cabecera de María Dueñas antes de convertirse ella en escritora de cabecera de tantos lectores?

- Yo soy muy poco mitómana, tengo un gusto literario de lo más amplio. He leído la literatura más clásica, pero no tengo prejuicios a la hora de acercarme a ninguna obra. Por supuesto, admiro a los grandes, pero es que grandes hay tantos... dejémoslo en que leo de todo, soy una lectora omnívora.

- ¿Se ha sentido cómoda, respetada en el mundillo literario español?

- Tampoco es que tenga una relación constante con escritores, pero me siento cómoda cuando coincido con ellos. En un 95% de las ocasiones no he sentido recelos por parte de otros autores españoles... y el otro 5% me lo reservo. Pero de verdad que me han acogido con mucha calidez, simpatía y respeto.

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Noticia publicada en: ABC.es