Maria Dueñas

María Dueñas: «Odio las masas y los gentíos, me agobian» 29 agosto

Tras el tremendo éxito de «El tiempo entre costuras», publica «Misión Olvido», una novela a caballo entre España y América con el exilio y el amor como elementos principales de la intriga.
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-Lo suyo fue llegar y besar el santo con «El tiempo entre costuras» (también de Temas de Hoy). Pero, debe de estar encantada de no hablar más de aquel tiempo con esta nueva propuesta, «Misión Olvido».
-Es muy refrescante abordar un nuevo reto y empezar a hablar de algo radicalmente distinto. Pero no crea que he terminado con la promoción de «El tiempo entre costuras», porque las ediciones extranjeras todavía continúan echando humo.

-Aunque dice la editorial que es un tributo a las segundas oportunidades y a la reconciliación, observo que su verdadero leit motiv es el desarraigo. ¿O estoy metiendo la pata?

-No mete la pata en absoluto. Pero al desarraigo yo añadiría también el rearraigo: el asentamiento de los expatriados en un nuevo territorio. En esta novela se trata de españoles en Estados Unidos y, también a la inversa, de norteamericanos en España.

-En su ópera prima eran los protectorados y, en ésta, la persecución de una filóloga por las misiones franciscanas en California a través de los papeles de un exiliado español. ¿El caso es buscar para que te encuentre lo que justo estás buscando?

-El caso es estar siempre a la búsqueda de algo, aunque no sepas exactamente qué es lo que persigues. Cualquier cosa que implique moverse hacia delante, mantener fresca la curiosidad y la iniciativa, no apalancarse...
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-Ninguno de los tres protagonistas cierra las puertas del pasado y transitan por décadas y continentes con las heridas abiertas... ¿El amor es la única llave?
-El amor es un tema importantísimo para los tres personajes, pero también les mueven otros motores, como pueden ser, por ejemplo, deudas pendientes, remordimientos, nostalgia de todo lo que han perdido y también afán de reconstrucción de sus vidas.

-«Lealtad» era una de las palabras clave de «El tiempo entre costuras», pero también aparece en esta «Misión Olvido».

-Quizá no lo hice de forma consciente, pero la lealtad, en sus muchas formas, es algo fundamental en mi literatura.

-Como su protagonista, usted también ha impartido docencia en universidades norteamericanas y es autora de algunos trabajos académicos. ¿Cuánta María sale a través de la Blanca de este libro?

-Comparto con ella profesión, mundo y edad, pero Blanca no es  para nada mi alter ego, aunque sí podría ser mi amiga del alma, mi hermana, mi compañera de despacho. Alguien con quien sin duda habría desarrollado una enorme complicidad.
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Noticia publicada en: La Razon
María Dueñas: "Las universidades norteamericanas fueron muy generosas con nuestros hispanistas exiliados" 28 agosto

Tras el éxito de El tiempo entre costuras, María Dueñas vuelve con Misión olvido, novela en la que rememora la peregrinación de académicos españoles en Estados Unidos tras la Guerra Civil
Septiembre arranca con nubes negras en el horizonte. En todos los sectores de la economía, incluido el de la edición y comercialización de libros. Pero a pesar de las dificultades y los descensos en las ventas, el nuevo curso siempre despierta esperanzas renovadas. Los lanzamientos previstos por los diversos sellos buscan equilibrar, en alguna medida, los desajustados balances. En este contexto, la llegada de la segunda novela de María Dueñas a las librerías es un balón de oxígeno para todos. No hay que olvidar que esta escritora ha conseguido el milagro de vender en los últimos tres años más de un millón ejemplares de El tiempo entre costuras, su ópera prima, que salió con la discreción de una completa desconocida en el mundillo literario pero que el boca a oído aupó al primer peldaño de los libros más vendidos durante meses, aparte de ser bendecido ampliamente por la crítica.
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Si en El tiempo entre costuras la narración de las andanzas de Sira Quiroga transcurría de forma lineal, en Misión olvido los saltos en el tiempo (y en el espacio: va y viene de EE.UU a España y viceversa) son una constante. La paradoja de Blanca Perea es que por un lado busca el olvido pero, por otro, tiene la obligación de recordar. Es la única manera de reconstruir la vida de Andrés Fontana, antiguo director del departamento de Lenguas Románicas de la universidad que le acoge, muerto en el año 69 y cuyo copioso legado, encerrado en un pequeño almacén desde entonces (correspondencia, artículos, escritos de todo tipo...), debe poner en orden. Una tarea impropia de su rango que al principio realiza como una autómata pero que luego, a medida que va conectando emocionalmente con el viejo hispanista, termina absorbiéndola en cuerpo y alma.
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- ¿Y no le ha pesado tanto éxito a la hora ponerse a escribir de nuevo? Había tanta expectación...
- He hecho un gran esfuerzo por abstraerme. Y creo que lo he conseguido. Si no hubiera escrito una segunda parte El tiempo entre costuras o hubiera seguido un esquema más simétrico. Misión olvido era lo que quería escribir y lo he escrito en el momento que quería escribirlo. Además, me alegro que salga ahora, en esta época. Blanca es una mujer capaz de reinventarse en un momento muy difícil de su vida. Creo que es un buen ejemplo que puede insuflarnos algo de optimismo.

La verdad es que todos lo necesitamos en este septiembre que comienza incierto. Bienvenido sea.

Noticia publicada en: El cultural
María Dueñas: Cuando Cartagena te roba el corazón 27 agosto

Tras el éxito arrollador de El tiempo entre costuras,María Dueñas publica esta semana su nueva y esperada novela, Misión Olvido. Esta vez el escenario es Cartagena, donde vive desde hace años. Con ella, y de la mano de Daniel Carter, el protagonista, recorremos las calles de esta ciudad que en los cincuenta fascinó al joven de suficción y que hoy, renovada y espléndida, acoge a miles de visitantes.

Daniel Carter, un estudiante norteamericano atractivo y vital, es el protagonista de una subtrama que nos retrotrae a la Cartagena de 1959 dentro de una novela que cruza tiempos, lenguas y países para hablarnos de segundas oportunidades, reconciliación, reconstrucción.

La ciudad le recibió con un sol amistoso. Le tentaron las fachadas modernistas con sus balcones de hierro, los miradores blancos que salpicaban numerosos edificios y las calles llenas de gente; le sedujo la luz y el olor a mar.

Fascinado por la literatura española gracias a la influencia poderosa de un profesor expatriado, el joven se asienta temporalmente en España al cobijo de una beca Fulbright para preparar su tesis doctoral sobre el escritor exiliado Ramón J. Sender. El rastro de la novela Míster Witt en el Cantón ambientada en la Cartagena insurrecta de la Primera República le lleva hasta el Mediterráneo. Una vez en su destino, sin embargo, ve saltar sus planes académicos por los aires al cruzarse en su camino una hermosa farmacéutica que torcerá para siempre las coordenadas de su vida.
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Cautivado por la española flaca y espontánea que ha conocido tras el mostrador de una farmacia, mi personaje camina buscando ansioso el rastro de esa mujer que le ha robado súbitamente el corazón. Recorre la calle Mayor, llena entonces como ahora de edificios modernistas y terrazas. Cruza las puertas de Murcia, come en una taberna de la calle Cuatro Santos y, si no llega a visitar el teatro romano, es porque nadie en esos días podía sospechar lo que albergaba el subsuelo de aquellas humildes edificaciones levantadas a la sombra de la catedral vieja.

Fue en la década de los noventa cuando arrancaron las sucesivas excavaciones que sacaron a la luz esta magnífica pieza arquitectónica enterrada durante siglos. A la vista hoy con toda su grandiosidad, el teatro se expone como parte de un proyecto integral que incorpora también el Museo del Teatro, obra de Rafael Moneo. Hasta el 15 de septiembre podrá visitarse además la exposición Nueve Mediterráneos del pintor Pedro Cano, que hermana Cartagena a través de la pintura con otros nueve puertos del mismo mar.Ciudad de acogida que atesora el legado de dos mil años de historia, puerto renovado que envuelve con su pasado y su presente, con su mar y su luz. Y fugazmente, como en un chispazo vertiginoso de lucidez y anticipación, aquel breve movimiento le sirvió para intuir que, de alguna manera, nunca acabaría de irse del todo.
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Noticia publicada en: XL semanal