Una buena amiga me pidió que le recomendara un libro para Semana Santa. "Me voy a la playa y no quiero salir de fiesta, sólo acostarme a la orilla del mar y leer... leer mucho y descansar", me dijo.
La recomendación no fue difícil, pues hace unos días, tras terminar de leer "Misión Olvido" (Temas de hoy, 2012), pude platicar con su autora, María Dueñas, y aún tengo frescas, la lectura y la charla.
María, quien nació y vive en España, estuvo de visita en nuestro país durante la segunda semana de marzo. Tuve la oportunidad de beber un café con ella y charlar de la crisis económica en su país, de su visión de América latina y el futuro del libro impreso y el electrónico.
Para quienes no la conozcan, María es la autora de "El tiempo entre costuras", novela con la que saltó a la fama en 2009 y que tiene más de 35 millones de copias vendidas en todo el mundo. Solamente en España superó las 10 impresiones, es decir, un auténtico "monstruo" para la industria. No más.
Pese a lo que se pudiera pensar, María es una de las autoras más sencillas y humildes que conozco. Y eso se ve en sus libros.
"Misión Olvido" está escrito en un lenguaje directo, digerible, descriptivo y te atrapa desde la primera página. Sobre la dificultad de escribir una obra de más de 500 páginas, y que se mantenga coherente, Dueñas dice no toparse con pared alguna: "No fue tan difícil, una vez que te metes a la historia, te vas desenvolviendo, y vas como un caballo desbocado. (Escribirla) Fue un proceso muy grato. Disfruté muchísimo, desarrollé una complicidad con los personajes, con Blanca Perea, la protagonista, y con los dos hombres Daniel Carter y Andrés Fontana", me contó durante ese desayuno.
La trama es sencilla: Blanca se entera que su exmarido tendrá un hijo con la nueva esposa (quien es 15 años menor que ella) y decide dejar España. Debido a su profesión encuentra acomodo en California, Estados Unidos. Eso nos haría pensar que es un libro para mujeres, pero nada puede estar más alejado.
"Es un libro que gusta a las mujeres, porque están dentro (de la historia), pero a los hombres con los que he platicado -que son muchos-, me dicen que aprenden también".
Durante la charla, era inevitable preguntar qué tanto de biográfico se encontraba en esta obra: "Menos de lo que parece. He creado para ella un perfil, un contenedor similar, ambas somos mujeres de la misma edad, del mismo mundo, la misma profesión, compartimos un universo muy parecido, pero yo no soy Blanca y ella no es mi alter ego, pero sí podría ser amiga mía".
Para quienes han tenido la oportunidad de leer su primera novela, "Misión Olivo" no es una segunda parte de "El tiempo entre costuras", y esa es la idea de la española: "Eran muchos los lectores que me pedían una segunda parte de ‘El Tiempo entre costuras' y ya dije que no, eran muchos los que esperaban que el libro, sin ser una segunda parte, fuese en sintonía y ya adelanté que tampoco", me contó.
El no hacerlo supone un hándicap, pero María se atreve a que sea así: "Sabía que era un riesgo, pero era un riesgo estimulante. He trabajado muy a gusto, con mucha emoción y el resultado ha sido excelente, al menos lo que me dicen los lectores; llevamos en seis meses medio millón de libros, traducciones en marcha, lanzamientos en toda América latina".
El lenguaje que utiliza, con algunas palabras alejadas de México, y que son de uso común en España, no son problemas al momento de seguir la historia, y ella está consciente de ello. "No me preocupa en lo absoluto (las palabras), porque como lectora de literatura latinoamericana e hispanoamericana, me encanta leerla con su voz... me encanta leer a Vargas Llosa con sus peruanismos, a Elena Poniatowska con sus mexicanismos..."
"Nuestro español es tan rico que sería una pena de despojarlo de esa riqueza léxica en busca de algo neutro, plano, para todos igual. Aunque es verdad que algunos términos pueden resultar malsonantes, por las acepciones que tiene, pero la editorial local, los limpia. Pero no me gustaría que se neutralizara el español que yo uso, porque creo que tenemos, todos los lectores, la sensibilidad suficiente para disfrutar de las variedades del español, sin que nos lo expliquen con un diccionario en la mano, a menos que fuese ya algo muy específico, pero creo que esto se entiende perfectamente".
Y en esta novela todo queda claro. Las descripciones a las misiones franciscanas en California son impecables, y no es casualidad, pues Dueñas pasó muchos meses estudiando fotografías, mapas, videos, sin contar las visitas previas a esas tierras.
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