‘Misión Olvido' es la historia de una huida, pero también habla de vivir una segunda oportunidad
"Lo que me ha sucedido en la literatura no ha sido otra cosa que ir de alegría en alegría"
JOSÉ MIGUEL GIRÁLDEZ SANTIAGO
Sé que estoy de suerte, porque tengo frente a mí a María Dueñas y porque voy a tener la oportunidad de hablar con ella durante casi una hora. Si consideramos el ritmo de entrevistas que lleva la escritora manchega, y las que acumuló en jornadas interminables durante los tres largos años de éxito de El tiempo entre costuras, esta hora que viene a continuación apenas es un pequeño grano de arena en una inmensa playa. Pero María Dueñas se lo toma como si fuera la primera entrevista de su carrera. O la última. Se lo toma como imagino que se toma cada una de las líneas que escribe: con una energía inusitada. Y con alegría.
Cuando le digo que estará harta, saturada, de tantos centenares de entrevistas, me dice: "estoy encantada. ¿Cómo no voy a estarlo?" Y así empieza la mañana. Todo esto sucedía en el hotel Virxe da Cerca, en Compostela, exactamente ayer. Una dedicatoria, un café que terminó frío y abandonado, una conversación que no conoció límites, ni relojes, ni costuras. "Llegaste un día a tu despacho, en la Universidad, y dijiste: quiero escribir. Y abandonaste los proyectos, y las guías docentes", le digo. Porque quiero hablar de los comienzos, de cómo empezó todo. "No, no llegué a mi despacho como llega Blanca Perea [la protagonista, también profesora universitaria, de Misión Olvido, su nueva novela, publicada por Temas de Hoy]. No llegué en su difícil situación. Pero si es cierto que un día me dije: voy a escribir. Voy a intentarlo. No fui escritora precoz. Pero creo que tengo imaginación. Y mis amigos, los pocos que lo sabían, me animaban. Eso sí: nunca pensé que iba a ocurrir lo que ocurrió", explica María Dueñas.
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