Maria Dueñas

María Dueñas en castellano y Xavier Bosch en catalán, los más vendidos 14 mayo

La escritora María Dueñas con su novela "La Templanza" y el escritor y periodista Xavier Bosch con "Algú com tu" fueron los que más vendieron el pasado día de Sant Jordi en ficción castellano y ficción catalán, respectivamente, según los datos definitivos que ha dado a conocer hoy el Gremio de Libreros.

En ficción en castellano, la novela más vendida fue "La templanza", de María Dueñas, seguida por "Hombres buenos", de Arturo Pérez-Reverte; "El tesorero", de Francisco Ibáñez; "El mundo azul. Ama tu caos", de Albert Espinosa, y "Blitz", de David Trueba.

En el caso de ficción en catalán, el ránking lo encabezó Xavier Bosch con "Algú com tu", seguido por Albert Espinosa y "El món blau. Estima el teu caos"; "Un any i mig", de Sílvia Soler; "Cremeu Barcelona!", de Guillem Martí y "També això passarà", de Milena Busquets.

Según el Gremio de Libreros, en no ficción en castellano los más vendidos fueron "MasterChef Junior" y "Grandes platos para todos los días", ambos de Shine, seguidos por "Yo fui a EGB", de Javier Ikaz y Jorge Díaz; "Yo fui a EGB 2", de los mismos autores, y "De lo peor, lo mejor", de Auronplay.

"És l'hora dels adéus?", de Xavier Sala Martín; "Ole tu!!!", de Lluís Jutglar, "No ens calia estudiar tant", de Marta Rojals; "Córrer per pensar i sentir", de Francesc Torralba; y "Sàpiens. Una breu història de la humanitat", de Yuyal Noah, fueron los ensayos en catalán más vendidos.

En literatura infantil y juvenil "Wigetta", de Willyrex; "El libro troll", de El Rubius; "Divergente", de Veronica Roth, "El gran libro del Reino de la Fantasía", de Geronimo Stilton, y "Star Wars nº1", de Jason Aaron -en castellano- y "La puta història de Catalunya de la iaia", de Jofre Martell; "Sant Jordi i el drac", de Núria Pradas; "El monstre de colors", de Anna Llenas, "la diada de Sant Jordi", de Carles Sala/Roser Calafell" y "El gran llibre del Regne de la Fantasia", de Geronimo Stilton -en catalán- fueron los más vendidos.

Todas estas listas han sufrido pequeñas variaciones con respecto a las ofrecidas el mismo día de Sant Jordi a las seis de la tarde y cuando todavía quedaban unas horas para que cerraran tiendas y paradas.


Noticia publicada en: La Vanguardia
Entre 'La templanza' y el cóctel de frutos rojos 14 mayo

Federico Moccia, rosa en la solapa, sonreía y se confesaba «adicto» a Sant Jordi. El lugar era uno de los atestados pasillos del Dry Martini. «Desde la primera vez que estuvo aquí, no quiere perderse ningún Sant Jordi. Sus lectoras vienen un año tras otro, y él ya las conoce, sabe de su vida por lo que le cuentan y cada año se entera de algo nuevo», confiesa una de sus editoras. Moccia da sorbos a un cóctel de frutas del bosque. A su lado, Elena Ramírez, editora de Seix Barral, habla de los muchos ejemplares de La verdad sobre el caso Savolta que ha firmado esa mañana Eduardo Mendoza. «Algunos eran primeras ediciones de 1975», dice. No ha figurado Los soldados de Cataluña, la edición conmemorativa de la novela que protagoniza Javier Miranda, entre los más vendidos de la jornada, honor que han merecido lo último de María Dueñas y Xavier Bosch. Dueñas, que sólo hizo una vez cola para que alguien le firmara un libro, y ese alguien era nada menos que J.M. Coetzee, todo un Premio Nobel, firmó ayer varios cientos de ejemplares de La templanza. Algo parecido le ocurrió a Albert Espinosa. «Había como 3.000 personas», recordaba anoche su editora, Laura Álvarez, también responsable de otro de los libros de la jornada, People from Ibiza, de Jose Corbacho y Juan Cruz. Radiantes, los directores de Tapas, uno de ellos (Corbacho) con un sombrero de paja y una rosa en dicho sombrero, bromeaban sobre su condición de firmantes: «Te sientes un poco como Copito de Nieve. O como una pescatera de la Boqueria. A ratos, como una prostituta de Amsterdam. Todo el mundo te mira. Pasa por delante y decide si se para y te compra un libro o si pasa de ti y va a por el siguiente», sentenciaba Corbacho. Sí, era su primera vez.

Noticia publicada en: El Mundo
Un Sant Jordi espléndido 14 mayo

Si no existiese Sant Jordi, habría que inventarlo, y no sólo para que fuera un día al año, sino un día al mes o un día a la semana. Ver las calles repletas de gente en busca de un libro y una rosa es algo extraordinario y ayer, con un sol de justicia y un ambiente general de optimismo, con la sensación de que las ventas iban a subir, todavía más. Las colas para encontrar al escritor fetiche se multiplicaron una y otra vez, ya fuera con María Dueñas, Ibáñez, Ken Folleto o Jo Nesbo. Había quien podía pasarse hasta dos horas esperando pacientemente para poder hablar con su autor favorito y conseguir una firma. «La percepción de ventas hasta el mediodía es superior a lo que las librerías consiguieron el año pasado», comentaba Antoni Daura, presidente del Gremio de Libreros de Cataluña, antes de anunciar la lista de los libros más vendidos.

No ha habido grandes sorpresas. En ficción en castellano, María Dueñas ha sido la gran vencedora con «La Templanza» (Planeta), seguida de cerca de nombres como David Trueba «Blitz» (Anagrama), Arturo Pérez-Reverte, «Hombres buenos» (Alfaguara), el único que no vino a firmar, Francisco Ibáñez, «El tesorero» (Ediciones B), la nueva aventura de Mortadelo y Filemón, o Albert Espinosa con «El mundo azul. Ama tu caos» (Grijalbo). En no ficción, las estrellas absolutas resultaron los libros de cocina, de «Grandes platos para todos los días» (Temas de hoy) a «Masterchef Junior» (Temas de Hoy). Después ya llegaron los nostálgicos con «Yo fui a EGB2» (Plaza & Janés), de Javier Ikaz y Jorge Díaz. En cuanto al catalán, en ficción el gran vencedor fue Xavier Bosch con «Algú com tu» (Planeta). Le sigueron Sílvia Soler con «Un any i mig» (Columna) y Albert Espinosa, que hacía doblete en castellano y catalán.

En el Sant Jordi más internacional que se recuerda, los autores extranjeros alucinaban con lo que estaban viviendo. El arisco James Ellroy hasta se volvía tierno y decía estar viviendo «un día espléndido». Quizá era porque alguno de sus lectores le daban a él 50 euros para pagar su libro. No, no se los quedó. Pietros Markaris, por su parte, aseguraba que «no hay nada así en Europa» y se apuntaba a liderar una iniciativa para repetir la fiesta en todas las ciudades del mundo. Philip Kerr, que repetía por segundo año, criticaba que en su país, donde San Jorge es el patrón nacional, nadie sabe nada de este día. «Hay veces que no firmas nada. Me han llegado a pedir que lo hiciera en nombre de otro escritor, pero no hay nada mejor para un autor que un poco de humillación», afirmaba. Otros, en cambio, como John Banville, se mostraban malhumorados cuando no firmaban. Empezó con fuerza, pero después se colocó en la misma caseta que Ibáñez y ahí se acabó todo.

Porque las firmas más buscadas seguían siendo las nacionales, como la del padre de Mortadelo y Filemón, que tenía colas tan largas que le dijeron que dibujara más rápido a sus personajes eternos. Nunca repitió motivo y siempre estampó un dibujo diferente, ya fuese una flor, una abeja, un buitre o un gusano. Almudena Grandes, más relajada porque no tenía novedad, tuvo incluso que grabar un vídeo para felicitar a unos recién casados en su boda. Todo por los lectores. Los políticos también intentaron robar protagonismo a los escritores, de Oriol Junqueras, a quien Carme Riera, sorprendida al verle le preguntó qué hacía allí, a Albert Rivera, Miguel Ángel Revilla o Juan Carlos Monedero. No lo consiguieron

María Dueñas, con mucho temple

Era su quinta participación en Sant Jordi y volvió a ser la estrella absoluta de la jornada. Durante las tres primeras horas de la mañana no paró de firmar ni un segundo. A las dos de la tarde, cansada, María Dueñas por fin, pudo descansar un poco en la comida que organiza el Grupo Planeta. «Es una fiesta maravillosa y el encuentro con los lectores resulta entrañable. Hay incluso una señora que siempre viene para pedirme una dedicatoria para su marido fallecido. Las firmas póstumas son raras», dijo.

 

Noticia publicada en: La Razón