Maria Dueñas

María Dueñas firma 'El tiempo entre costuras' en la Feria del Libro de Madrid 2012 25 mayo

María Dueñas, autora del bestseller 'El tiempo entre costuras' estará firmando ejemplares de su libro en la Feria del Libro de Madrid 2012.

La sesión de firmas tendrá lugar este domingo 27 de mayo en la caseta 54-55 de la Casa del Libro, de 12 a 14 horas.

Noticia publicada en: Planetadelibros.com
Mujeres para el Diálogo y la Educación premia a María Dueñas, la Aecid y Efeagro 7 mayo

La Asociación Mujeres para el Diálogo y la Educación (MDE) ha fallado la segunda edición de sus premios solidarios que, en esta ocasión, han recaído en la escritora ciudadrealeña María Dueñas, la Agencia Española Cooperación Internacional y Desarrollo (Aecid) y Efeagro, entre otros.

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La escritora María Dueñas ha sido premiada en la categoría de "Mujeres que cambian el mundo" porque, según la presidenta de la MDE, "a través de la cultura ha sabido visualizar los cambios en el trabajo de la mujer".

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El objetivo de esta asociación, según su presidenta, es fortalecer una educación sólida plural y diversificada de la mujer, impulsar la igualdad y el acercamiento entre culturas.

Estos premios se entregarán el próximo 25 de mayo en Madrid en un acto que se celebrará en la VI Gala Internacional de la Mujer.

Noticia publicada en: ABC.es
Esas familias 7 mayo

Escribo estas líneas un domingo por la mañana mientras dos familias duermen bajo el mismo techo. Dos familias radicalmente distintas. Una es mediterránea y urbana. La otra tiene su hogar en una enorme granja en Iowa. Una vive de la enseñanza y del oficio de juntar letras. La otra cultiva maíz en su propia tierra, entiende de siega y cosechas y posee una empresa de semillas agrícolas.

Poco ata en principio a estas siete almas que dentro de un rato se darán los buenos días en dos idiomas. No les une ni la lengua ni la manera de ver el mundo; los principios que conforman las coordenadas de su día a día no pueden ser más dispares. Y sin embargo aquí están juntas, a punto de compartir desayuno alrededor de una mesa común en una ciudad americana que no es la de ninguno de ellos. Alternando charla, excursiones y anécdotas, conviviendo a lo largo de tres días intensos en los que siempre hay alguien traduciendo o intermediando para que todos lleguen a entenderse. Conociéndose.

Una de estas familias es la mía. La otra es la que acoge a mi hija mayor durante un curso. La que la mantiene y la lleva de acá para allá por las carreteras trazadas con tiralíneas del Midwest americano. La que le marca los límites y horarios, lidia con la efervescencia de sus 17 años, habla con sus profesores, la lleva al médico cuando le duele la garganta y se ríe con las mil pequeñas historias que a diario ella les cuenta en su inglés incipiente.

¿Por qué han asumido esta carga? ¿A cambio de qué aceptan que una estudiante extranjera invada su hogar, su calma y sus rutinas? A cambio de nada. Absolutamente de nada. Ni un solo dólar reciben como compensación a nueve meses de responsabilidad añadida y numerosos gastos adicionales. Los hijos mayores se iban yendo de casa, y extrañaban ruidos y presencias entre sus paredes, dicen. Y optaron por convertirse en una familia anfitriona. Primero acogieron a una joven sueca. Dos años después, a la pequeña española jaranera y bulliciosa que ha conectado con ellos como si la misma sangre les corriera por las venas.

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Noticia publicada en: La Vanguardia